Seguramente muchos vecinos se preguntan qué tendrá de novedoso el hecho de que las Juntas Locales pasen a llamarse Alcaldías o que los ediles locales ahora se van a llamar Concejales. En realidad es una cuestión de nombre que no hace al fondo del asunto. Pero hay dos aspectos que sí hacen al fondo de la cuestión.
El primero de ellos es que esos concejales y su alcalde o alcaldesa serán electos mediante el voto popular; no como se hace ahora. Desde hace unos años el Frente Amplio ha impuls
ado en todas las ciudades una elección local para elegir sus ediles en la Junta, lo que hace que los frenteamplistas que las integran tengan un cierto respaldo. Pero los ediles locales de los partidos tradicionales son elegidos a dedo entre tres o cuatro dirigentes y así ha sido durante décadas. No quiero decir con esto que no hay buenos ediles locales blancos o colorados. Al contrario: he conocido personalmente a algunos excelentes ediles locales que fueron elegidos a dedo. Lo que cuestiono es el procedimiento, porque me parece que en temas de representación popular, nada más diáfano y transparente que una elección en la cual todos podamos elegir a quien mejor nos representa en el organismo deliberativo local. Que cada pueblo sea gobernado por los representantes directos de la gente que vive en ese pueblo, no de un grupo de dirigentes que se reparten lugares en las Juntas Locales como quien reparte chocolates.
El otro tema que también hace al fondo de la cuestión tiene que ver con los presupuestos que cada alcaldía va a manejar, es decir: el dinero contante y sonante que cada alcalde o alcaldesa, en consulta con sus concejales, habrán de invertir en cada ciudad de más de 5 mil habitantes de nuestro departamento de Colonia. Esa va a ser una diferencia de peso. Porque si miramos lo que tenemos hasta ahora, nos encontramos con que las Juntas Locales que pretenden hacer una obra en su pueblo, en realidad lo que pueden aspirar es a presentársela al intendente y esperar que éste la apruebe: los gobiernos locales no tienen ninguna incidencia en la toma de decisiones, solo piden y esperan. Ahora la cosa va a cambiar, porque el alcalde y sus concejales habrán de resolver en qué invertir el dinero disponible y eso le da una autonomía a la Alcaldía que las juntas locales no la tenían.
Ganaremos en autonomía y también habremos de ganar en representatividad. También aquí se notan los cambios, porque llevamos más de cien años con Juntas Locales que no eran más que oficinas recaudadoras de impuestos y ahora se van a convertir en Alcaldías que toman decisiones. Felicito a los legisladores nacionales que acompañaron esta reforma, que le va a cambiar la cara al interior del país; a todos los legisladores que la votaron, es decir, a los del Frente Amplio que fue la fuerza política que impulsó la reforma y también a aquellos legisladores del Partido Nacional que comprendieron la importancia de este cambio. Lamento que los diputados del Partido Colorado no hayan acompañado esta reforma. Seguramente que dentro de ese partido aun quedan viejos caudillos que siguen defendiendo estos privilegios que estamos tratando de hacer desaparecer. Nos consta que muchos militantes del Partido Colorado ven con buenos ojos la reforma y lamentan que aun no se han podido sacar de encima algunos sanguinettis o batlles que, a esta altura, son una piedra al cuello para la renovación.
La transparencia y la democracia ganaron un partido importante. Ojalá seamos lo suficientemente inteligentes como para saber utilizar este instrumento inmensamente valioso, para que la gente viva mejor. De lo contrario, no habrá servido de nada.
Fuente: Prof. José Luís Pittamiglio