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03/10/2008 | Columnista
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El Discurso Sin Contenido
 
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En varias ocasiones hemos escuchado hablar al actual intendente, el doctor Walter Zimmer, de descentralización y desde hace tres años (los que él lleva como intendente) estamos esperando que comience a dar algún pasito en ese sentido. Hemos dicho en más de una oportunidad que el departamento de Colonia ya tiene parte del camino armado, porque las Juntas Locales son organismos apropiados para comenzar a hacer viable la descentralización. Aclaremos un poco los puntos.

Desde que soy chico vengo escuchando hablar de que todo se decide en Montevideo y los del interior somos de palo. También ocurre lo mismo dentro de nuestro departamento: todas las decisiones de importancia, esas que pueden cambiarnos un poco nuestra vida (a veces para bien, otras para mal), todas esas decisiones se toman en el edificio central de la Intendencia, en la calle General Flores, en Colonia. A pesar de que tenemos 13 Juntas Locales a lo largo de todo el departamento y que serían un elemento ideal para que la gente pudiera acercar sus ideas y propuestas, esto no funciona así. Y no funciona así porque el doctor Zimmer y su equipo no han tenido la más mínima voluntad de que funcione de esta manera.

Si las Juntas Locales contaran con un presupuesto propio para obras e inversiones, por ejemplo, se podría dar la situación de que la gente en cada pueblo y en cada ciudad opinara qué hacer con ese dinero, cómo invertir ese presupuesto. Pero la situación no es así: cada vez que una Junta Local necesita hacer una obra, porque los vecinos lo piden o porque los ediles locales entienden que hay que hacerla, esa Junta Local tiene que pedir permiso al Intendente. Además de pedirle permiso, tiene que pedirle la plata. Pequeño detalle.

Cuando el intendente Zimmer asumió su cargo creó una serie de cargos nuevos; es decir que agregó nuevos jerarcas a la ya muy jerarquizada Intendencia de Colonia. Allí fue cuando aparecieron los subdirectores para cada región del departamento. El intendente hizo un razonamiento realmente extraño para justificar estos nombramientos y argumentó que de este modo se ponía en marcha la descentralización. Debió haber aclarado que era “marcha atrás”, porque en realidad el resultado fue que los nuevos subdirectores comenzaron a tener roces con las Juntas Locales, ya que de algún modo invadían su jurisdicción. Tal vez el caso más claro se esté dando en Carmelo en estos momentos, ciudad en la que ya se habla de una Junta Local Paralela, porque algunos jerarcas municipales y ediles locales han montado una especie de “poder ejecutivo” que resuelve obras sin consultar a la Junta.

Todo esto ni se parece a la descentralización prometida por el intendente Walter Zimmer cuando se subía a los estrados y daba encendidos discursos y decía que iba a diferenciarse claramente de su antecesor Carlos Moreira. Yo diría, si la memoria no me está fallando, que la gestión de Zimmer se va pareciendo de a poco a los lados más patéticos de la gestión Moreira. Caudillitos que mandan más que las Juntas Locales, contratos a camioneros amigos, funcionarios que cobran sin ir a trabajar y el desorden administrativo permanente. Casi casi Moreira, pero Zimmer.

Es de esperar que con la creación de las Alcaldías y las nuevas potestades que el gobierno nacional planea dar a las Juntas Locales, podamos finalmente acercarnos a lo que venimos buscando desde hace mucho tiempo: que la gente en cada rincón del país pueda participar de las decisiones que más le importan, esas cosas que a muchos les parecen sin trascendencia pero que para el vecino que quiere arreglos en su barrio son fundamentales. No hay que despreciar la opinión de la gente y no vale invocarla solo cuando hay que pedirle el voto, porque tontos van quedando pocos y los avivados tendrán que ir quedando por el camino.

 
Fuente: Prof. José Luís Pittamiglio  
     
 
 
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El Discurso Sin Contenido: En varias ocasiones hemos escuchado hablar al actual intendente, el doctor Walter Zimmer, de descentralización y desde hace tres años (los que él lleva como intendente) estamos esperando que comience a dar algún pasito en ese sentido. Hemos dicho en más de una oportunidad que el departamento de Colonia ya tiene parte del camino armado, porque las Juntas Locales son organismos apropiados para comenzar a hacer viable la descentralización. Aclaremos un poco los puntos.:

Desde que soy chico vengo escuchando hablar de que todo se decide en Montevideo y los del interior somos de palo. También ocurre lo mismo dentro de nuestro departamento: todas las decisiones de importancia, esas que pueden cambiarnos un poco nuestra vida (a veces para bien, otras para mal), todas esas decisiones se toman en el edificio central de la Intendencia, en la calle General Flores, en Colonia. A pesar de que tenemos 13 Juntas Locales a lo largo de todo el departamento y que serían un elemento ideal para que la gente pudiera acercar sus ideas y propuestas, esto no funciona así. Y no funciona así porque el doctor Zimmer y su equipo no han tenido la más mínima voluntad de que funcione de esta manera.
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Si las Juntas Locales contaran con un presupuesto propio para obras e inversiones, por ejemplo, se podría dar la situación de que la gente en cada pueblo y en cada ciudad opinara qué hacer con ese dinero, cómo invertir ese presupuesto. Pero la situación no es así: cada vez que una Junta Local necesita hacer una obra, porque los vecinos lo piden o porque los ediles locales entienden que hay que hacerla, esa Junta Local tiene que pedir permiso al Intendente. Además de pedirle permiso, tiene que pedirle la plata. Pequeño detalle.
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Cuando el intendente Zimmer asumió su cargo creó una serie de cargos nuevos; es decir que agregó nuevos jerarcas a la ya muy jerarquizada Intendencia de Colonia. Allí fue cuando aparecieron los subdirectores para cada región del departamento. El intendente hizo un razonamiento realmente extraño para justificar estos nombramientos y argumentó que de este modo se ponía en marcha la descentralización. Debió haber aclarado que era marcha atrás , porque en realidad el resultado fue que los nuevos subdirectores comenzaron a tener roces con las Juntas Locales, ya que de algún modo invadían su jurisdicción. Tal vez el caso más claro se esté dando en Carmelo en estos momentos, ciudad en la que ya se habla de una Junta Local Paralela, porque algunos jerarcas municipales y ediles locales han montado una especie de poder ejecutivo que resuelve obras sin consultar a la Junta.
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Todo esto ni se parece a la descentralización prometida por el intendente Walter Zimmer cuando se subía a los estrados y daba encendidos discursos y decía que iba a diferenciarse claramente de su antecesor Carlos Moreira. Yo diría, si la memoria no me está fallando, que la gestión de Zimmer se va pareciendo de a poco a los lados más patéticos de la gestión Moreira. Caudillitos que mandan más que las Juntas Locales, contratos a camioneros amigos, funcionarios que cobran sin ir a trabajar y el desorden administrativo permanente. Casi casi Moreira, pero Zimmer.

Es de esperar que con la creación de las Alcaldías y las nuevas potestades que el gobierno nacional planea dar a las Juntas Locales, podamos finalmente acercarnos a lo que venimos buscando desde hace mucho tiempo: que la gente en cada rincón del país pueda participar de las decisiones que más le importan, esas cosas que a muchos les parecen sin trascendencia pero que para el vecino que quiere arreglos en su barrio son fundamentales. No hay que despreciar la opinión de la gente y no vale invocarla solo cuando hay que pedirle el voto, porque tontos van quedando pocos y los avivados tendrán que ir quedando por el camino.: Fuente: Prof. José Luís Pittamiglio