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| 14/11/2008 |
Columnista |
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Qué Queremos para Colonia
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Hemos insistido en más de una ocasión con el mismo punto: hay que incorporar a la gente en los procesos de toma de decisiones. Hacerlo lentamente, para que el aparato institucional no sienta el cimbronazo; pero hacerlo. Los ciudadanos tenemos el derecho a decidir sobre el destino que se le da a nuestro dinero.
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Esto no parece tan difícil de comprender. Cuando hemos hablado de descentralización durante años, hemos estado hablando de al menos dos niveles:
- El primero es el de la representación de la descentralización pensada como la eficiencia y eficacia de las acciones municipales dirigidas a un determinado territorio, por ejemplo el departamento de Colonia. Eficiencia al brindar los servicios que deben brindarse y eficacia a la hora de planificar los mismos. La gente tiene que tener un control real sobre estos asuntos porque se trata ni más ni menos que de aquellos servicios por los cuales pagó y tiene derecho a recibirlos. Un ejemplo es cuando la Intendencia nos cobra una tasa de barrido y limpieza y nunca desde que tengo memoria una cuadrilla municipal ha pasado por la calle de mi casa limpiando nada. ¿Para qué pago esa tasa si la Intendencia no me devuelve nada a cambio?.
- En el segundo nivel hablo de la descentralización como una nueva forma de localización del poder, es decir que sin desconocer el poder construido funcionalmente, la descentralización le otorga una nueva base territorial. Es decir: trasladar el poder desde el punto más alto hasta la base, lo que implica profundizar el concepto mismo de democracia y quizá molestar un poquito a quienes están acostumbrados desde hace mucho tiempo a detentar ese poder.
En definitiva cuando hablamos de descentralización, de lo que hablamos es del poder y su democratización, también de su distribución dentro del aparto del Estado y del sistema político. Usando la descentralización podremos transformar el Estado y el sistema político.. La idea es que se exprese la sociedad civil y también sus organizaciones sociales. La idea es que todos podamos opinar sobre el destino que creemos más conveniente darle a los dineros públicos que recauda la Intendencia y que tengamos que estar esperando que el intendente reunido con tres “genios” alrededor de un escritorio resuelvan en qué se habrá de invertir nuestro dinero. Hay que entender –y tal vez estemos tocando el fondo del asunto- que la democracia representativa no es la única forma de democracia, como pretenden hacernos creer quienes estaban en el poder hasta hace poco. Profundizar esa democracia implica iniciar procesos de descentralización que acerquen el poder al vecino, a la gente que contribuye mes a mes, año a año, con su esfuerzo económico, para que cada intendencia pueda hacer las obras necesarias.
Por todo esto es que vemos con buenos ojos la aprobación de la Ley de descentralización, que entre otras cosas asegurará la creación de municipios electivos en el interior del país. Queremos que los gobiernos departamentales dejen de ser meras administraciones y se conviertan en auténticos gobiernos regionales. Para que esto ocurra habrá que cambiar unas cuantas cosas, ya que se necesitará que los elencos de jerarquías municipales tengan un nivel acorde a las circunstancias. Pero todo llega.
Nosotros en Colonia estamos acostumbrados a que el partido que gobierna la Intendencia siempre le da más importancia al reclutamiento electoral y a satisfacer a su clientela, antes que a las tareas propias de un gobierno departamental. Nosotros creemos que la intendencia de Colonia y todas, tienen que asumir su tarea de gobierno regional y pensar en este sentido, profundizando el desarrollo territorial y la cohesión social a través de la descentralización. El actual gobierno departamental del doctor Zimmer no ha avanzado ni un solo paso en este sentido. No solo que no ha avanzado, sino que ha mantenido la política del ex intendente Moreira y se ha dedicado a ingresar funcionarios por la ventana, sin concursos, privilegiando a aquellos que trabajaron para el Partido Nacional en las últimas elecciones municipales. Con este panorama, hablar de descentralización parece un mal chiste. Por ahora un objetivo lejano que tendremos que trabajar pacientemente para construir. |
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| Fuente: Prof. José Luís Pittamiglio |
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Qué Queremos para Colonia: Hemos insistido en más de una ocasión con el mismo punto: hay que incorporar a la gente en los procesos de toma de decisiones. Hacerlo lentamente, para que el aparato institucional no sienta el cimbronazo; pero hacerlo. Los ciudadanos tenemos el derecho a decidir sobre el destino que se le da a nuestro dinero.:
Esto no parece tan difícil de comprender. Cuando hemos hablado de descentralización durante años, hemos estado hablando de al menos dos niveles::
- El primero es el de la representación de la descentralización pensada como la eficiencia y eficacia de las acciones municipales dirigidas a un determinado territorio, por ejemplo el departamento de Colonia. Eficiencia al brindar los servicios que deben brindarse y eficacia a la hora de planificar los mismos. La gente tiene que tener un control real sobre estos asuntos porque se trata ni más ni menos que de aquellos servicios por los cuales pagó y tiene derecho a recibirlos. Un ejemplo es cuando la Intendencia nos cobra una tasa de barrido y limpieza y nunca desde que tengo memoria una cuadrilla municipal ha pasado por la calle de mi casa limpiando nada. Para qué pago esa tasa si la Intendencia no me devuelve nada a cambio .
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- En el segundo nivel hablo de la descentralización como una nueva forma de localización del poder, es decir que sin desconocer el poder construido funcionalmente, la descentralización le otorga una nueva base territorial. Es decir: trasladar el poder desde el punto más alto hasta la base, lo que implica profundizar el concepto mismo de democracia y quizá molestar un poquito a quienes están acostumbrados desde hace mucho tiempo a detentar ese poder.
En definitiva cuando hablamos de descentralización, de lo que hablamos es del poder y su democratización, también de su distribución dentro del aparto del Estado y del sistema político. Usando la descentralización podremos transformar el Estado y el sistema político.. La idea es que se exprese la sociedad civil y también sus organizaciones sociales. La idea es que todos podamos opinar sobre el destino que creemos más conveniente darle a los dineros públicos que recauda la Intendencia y que tengamos que estar esperando que el intendente reunido con tres genios alrededor de un escritorio resuelvan en qué se habrá de invertir nuestro dinero. Hay que entender –y tal vez estemos tocando el fondo del asunto que la democracia representativa no es la única forma de democracia, como pretenden hacernos creer quienes estaban en el poder hasta hace poco. Profundizar esa democracia implica iniciar procesos de descentralización que acerquen el poder al vecino, a la gente que contribuye mes a mes, año a año, con su esfuerzo económico, para que cada intendencia pueda hacer las obras necesarias.
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Por todo esto es que vemos con buenos ojos la aprobación de la Ley de descentralización, que entre otras cosas asegurará la creación de municipios electivos en el interior del país. Queremos que los gobiernos departamentales dejen de ser meras administraciones y se conviertan en auténticos gobiernos regionales. Para que esto ocurra habrá que cambiar unas cuantas cosas, ya que se necesitará que los elencos de jerarquías municipales tengan un nivel acorde a las circunstancias. Pero todo llega.
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Nosotros en Colonia estamos acostumbrados a que el partido que gobierna la Intendencia siempre le da más importancia al reclutamiento electoral y a satisfacer a su clientela, antes que a las tareas propias de un gobierno departamental. Nosotros creemos que la intendencia de Colonia y todas, tienen que asumir su tarea de gobierno regional y pensar en este sentido, profundizando el desarrollo territorial y la cohesión social a través de la descentralización. El actual gobierno departamental del doctor Zimmer no ha avanzado ni un solo paso en este sentido. No solo que no ha avanzado, sino que ha mantenido la política del ex intendente Moreira y se ha dedicado a ingresar funcionarios por la ventana, sin concursos, privilegiando a aquellos que trabajaron para el Partido Nacional en las últimas elecciones municipales. Con este panorama, hablar de descentralización parece un mal chiste. Por ahora un objetivo lejano que tendremos que trabajar pacientemente para construir.: Fuente: Prof. José Luís Pittamiglio