Home Actualidad Información Contacto Recreación  
24/06/2008 | Columnista
Ranking 1 % | Recomendar Recomendar | Comentar Comentar | Imprimir Página Imprimir | Escuchar Escuchar
                       
 
Un Nuevo Movimiento
 
Imagen Nota
En el año 2004, la mayoría de los uruguayos ejerció libre y soberanamente su derecho y eligió al actual Gobierno.

Lo hizo bajo la consigna del “cambio”, luego de un largo proceso en la historia del país, tras la recuperación y consolidación democrática y, en particular, bajo la sombra de una de las peores, si no la peor, crisis económica y social que hayamos conocido, como fue la del año 2002.

La fuerza política que asumió la responsabilidad del Gobierno, tuvo como quizá nunca ninguna otra, sustentada en robustas mayorías parlamentaria, la oportunidad dorada de abrir una época de prosperidad, de elevación social y de concordia nacional. No obstante, ha decepcionado. Pareció no olvidar desde el poder su historia de oposición pertinaz y promoción de la “lucha de clases”. Su accionar fue presidido por la soberbia, destacado por la improvisación y limitado por la profundidad de los compromisos preelectorales con determinadas corporaciones de dudosa representatividad general.

Se arrogó la exclusividad de la ética y la transparencia, prescindió del diálogo y la consideración de la opinión de por lo menos la mitad del país, traspasó reiterada y peligrosamente el límite de la legalidad, golpeó duramente a la clase media, predicando y ejecutando la idea de “igualar hacia abajo”, extendió un estatismo agobiante, comprometió con afinidades de ideologías trasnochadas una y otra vez la posición internacional de la República y, en su conjunto, llevó adelante una gestión apenas mediocre de cuyos eventuales nefastos resultados el país se vio aliviado gracias a las extraordinarias condiciones favorables de la economía mundial.

Con la mirada puesta en temas, a veces importantes pero extremadamente puntuales, fue dejando de lado los derechos de las grandes mayorías nacionales, que se vieron desprotegidas por la permisividad frente a la delincuencia, por el nivel de la educación estatal cada vez más bajo, que comprometieron el futuro de los sectores menos favorecidos de la población y del país en su conjunto. Las políticas sociales se han desnaturalizado por el desenfadado clientelismo político con que son administradas. Y aquel discurso maniqueo, que pretendía poner a buenos y honrados únicamente en la fuerza política que ejerce el gobierno, se ha deshilachado ante la evidencia de los acontecimientos y las conductas humanas, tanto en las tareas gubernativas de orden nacional como departamental.

Estos años, pues, han desmitificado y puesto las cosas en su justa perspectiva. Y han hecho volver los ojos y las esperanzas de los orientales hacia el viejo Partido Nacional, con su espléndido acervo de principios, figuras y realizaciones y su capacidad de dar respuestas generosas al país en los momentos de tribulación. En palabras de Wilson, “el cambio sustancial y profundo, el de las conductas y sobre todo el de los grandes objetivos, el de las metas nacionales, ése está en manos de la voluntad popular, cuyo veredicto esperamos cada día con mayor confianza porque, precisamente, para estas tareas es que la historia puso en el Uruguay, para los hombres y las mujeres de toda creencia y de toda condición, el gran instrumento del destino que es el Partido Nacional”.

Desde Correntada Wilsonista estamos absolutamente jugados a esa transformación que tenemos que llevar a cabo. El primer paso lo vamos a dar próximamente cuando, junto al Dr Lacalle, junto al Herrerismo, pongamos la piedra fundamental en la conformación de un nuevo sector, un nuevo Movimiento, sin fronteras, para todos los orientales de buena voluntad.

 
Fuente: Dr. Francisco Gallinal  
     
 
 
Comentarios de la Noticia: Aun no hay comentarios para esta Noticia. ¡Anímate y sé quien inicie el hilo!
Comentario:
Autor:
(Requieren la aprobación del Webmaster)
Su Comentario será publicado una vez aprobado
 
 
     
    Programación  
info@coloniacom.com   Dg&w Profesional  
www.ColoniaCom.com   Diseño SuwebX.net  
Un Nuevo Movimiento: En el año 2004, la mayoría de los uruguayos ejerció libre y soberanamente su derecho y eligió al actual Gobierno.:

Lo hizo bajo la consigna del cambio , luego de un largo proceso en la historia del país, tras la recuperación y consolidación democrática y, en particular, bajo la sombra de una de las peores, si no la peor, crisis económica y social que hayamos conocido, como fue la del año 2002.:

La fuerza política que asumió la responsabilidad del Gobierno, tuvo como quizá nunca ninguna otra, sustentada en robustas mayorías parlamentaria, la oportunidad dorada de abrir una época de prosperidad, de elevación social y de concordia nacional. No obstante, ha decepcionado. Pareció no olvidar desde el poder su historia de oposición pertinaz y promoción de la lucha de clases . Su accionar fue presidido por la soberbia, destacado por la improvisación y limitado por la profundidad de los compromisos preelectorales con determinadas corporaciones de dudosa representatividad general.
:

Se arrogó la exclusividad de la ética y la transparencia, prescindió del diálogo y la consideración de la opinión de por lo menos la mitad del país, traspasó reiterada y peligrosamente el límite de la legalidad, golpeó duramente a la clase media, predicando y ejecutando la idea de igualar hacia abajo , extendió un estatismo agobiante, comprometió con afinidades de ideologías trasnochadas una y otra vez la posición internacional de la República y, en su conjunto, llevó adelante una gestión apenas mediocre de cuyos eventuales nefastos resultados el país se vio aliviado gracias a las extraordinarias condiciones favorables de la economía mundial.
:

Con la mirada puesta en temas, a veces importantes pero extremadamente puntuales, fue dejando de lado los derechos de las grandes mayorías nacionales, que se vieron desprotegidas por la permisividad frente a la delincuencia, por el nivel de la educación estatal cada vez más bajo, que comprometieron el futuro de los sectores menos favorecidos de la población y del país en su conjunto. Las políticas sociales se han desnaturalizado por el desenfadado clientelismo político con que son administradas. Y aquel discurso maniqueo, que pretendía poner a buenos y honrados únicamente en la fuerza política que ejerce el gobierno, se ha deshilachado ante la evidencia de los acontecimientos y las conductas humanas, tanto en las tareas gubernativas de orden nacional como departamental.
:

Estos años, pues, han desmitificado y puesto las cosas en su justa perspectiva. Y han hecho volver los ojos y las esperanzas de los orientales hacia el viejo Partido Nacional, con su espléndido acervo de principios, figuras y realizaciones y su capacidad de dar respuestas generosas al país en los momentos de tribulación. En palabras de Wilson, el cambio sustancial y profundo, el de las conductas y sobre todo el de los grandes objetivos, el de las metas nacionales, ése está en manos de la voluntad popular, cuyo veredicto esperamos cada día con mayor confianza porque, precisamente, para estas tareas es que la historia puso en el Uruguay, para los hombres y las mujeres de toda creencia y de toda condición, el gran instrumento del destino que es el Partido Nacional .
:

Desde Correntada Wilsonista estamos absolutamente jugados a esa transformación que tenemos que llevar a cabo. El primer paso lo vamos a dar próximamente cuando, junto al Dr Lacalle, junto al Herrerismo, pongamos la piedra fundamental en la conformación de un nuevo sector, un nuevo Movimiento, sin fronteras, para todos los orientales de buena voluntad.: Fuente: Dr. Francisco Gallinal