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| 20/08/2008 |
Noticia |
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El Crimen de Andrés Trigo a 10 años de episodio.
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Ninguno de los colonienses olvidamos que el 17 de agosto de 1998 uno de entre nosotros fue asesinado y todavía no se conocen los ideólogos de su muerte.
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Sin marcha de silencio por las calles de la ciudad y sólo con un oficio religioso del que participarán los familiares, se cumplio el el Domingo 17 de Agosto próximo pasado, en Colonia del Sacramento el décimo aniversario del asesinato de Andrés Trigo Fonte, un muchacho de tan sólo 18 años.
Autores intelectuales. Permanecen “en las sombras”, pero la gente de Colonia no olvida.
El lunes 17 de agosto de 1998, a las cuatro de la mañana, Andrés Trigo dejó por un momento sus actividades en el club social y deportivo San Carlos, en la zona suburbana de Colonia del Sacramento. El muchacho, que solía “dar una mano” al cantinero cuando se ponía más movida una tradicional reunión bailable conocida a nivel popular como “La Vermú”, avisó que tenía que salir por unos minutos, por alguna cuestión personal.
Subió a la camioneta placa LA 8271, que su padre, Walter, le prestaba para que se desplazara, y se marchó. Luego de algunas vueltas por el Real de San Carlos enfiló hacia su domicilio particular. Muy cerca de allí, en la calle Eduardo Acevedo, el joven fue interceptado por otro vehículo, según los datos que aportaron transeúntes ocasionales. No ocurrió allí nada que hiciera prever el trágico desenlace de unas horas más tarde.
Graciela, su madre, ya con las primeras luces del día fue hasta el cuarto de Andrés para despertarlo, “como me había pedido, porque tenía que instalar la radio en la camioneta”. La habitación estaba vacía. Un rato después, vecinos que pasaban por la calle Atanasio Sierra, próxima a la Ruta nacional Nº 21, vieron una camioneta (la LA 8271) allí estacionada, pero optaron por no acercarse al vehículo. Fue recién a mediodía que la cruda verdad quedó al descubierto: adentro estaba el cuerpo sin vida de Andrés, con dos impactos de bala en su cabeza.
La noticia corrió de una punta a la otra de la ciudad. Nadie podía entender lo que había pasado, porque “era un gurí buenísimo, amigo de todo el mundo” |
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El Crimen de Andrés Trigo a 10 años de episodio.: Ninguno de los colonienses olvidamos que el 17 de agosto de 1998 uno de entre nosotros fue asesinado y todavía no se conocen los ideólogos de su muerte.:
Sin marcha de silencio por las calles de la ciudad y sólo con un oficio religioso del que participarán los familiares, se cumplio el el Domingo 17 de Agosto próximo pasado, en Colonia del Sacramento el décimo aniversario del asesinato de Andrés Trigo Fonte, un muchacho de tan sólo 18 años.
Autores intelectuales. Permanecen en las sombras , pero la gente de Colonia no olvida.
El lunes 17 de agosto de 1998, a las cuatro de la mañana, Andrés Trigo dejó por un momento sus actividades en el club social y deportivo San Carlos, en la zona suburbana de Colonia del Sacramento. El muchacho, que solía dar una mano al cantinero cuando se ponía más movida una tradicional reunión bailable conocida a nivel popular como La Vermú , avisó que tenía que salir por unos minutos, por alguna cuestión personal.
Subió a la camioneta placa LA 8271, que su padre, Walter, le prestaba para que se desplazara, y se marchó. Luego de algunas vueltas por el Real de San Carlos enfiló hacia su domicilio particular. Muy cerca de allí, en la calle Eduardo Acevedo, el joven fue interceptado por otro vehículo, según los datos que aportaron transeúntes ocasionales. No ocurrió allí nada que hiciera prever el trágico desenlace de unas horas más tarde.
Graciela, su madre, ya con las primeras luces del día fue hasta el cuarto de Andrés para despertarlo, como me había pedido, porque tenía que instalar la radio en la camioneta . La habitación estaba vacía. Un rato después, vecinos que pasaban por la calle Atanasio Sierra, próxima a la Ruta nacional N 21, vieron una camioneta (la LA 8271) allí estacionada, pero optaron por no acercarse al vehículo. Fue recién a mediodía que la cruda verdad quedó al descubierto: adentro estaba el cuerpo sin vida de Andrés, con dos impactos de bala en su cabeza.
La noticia corrió de una punta a la otra de la ciudad. Nadie podía entender lo que había pasado, porque era un gurí buenísimo, amigo de todo el mundo: Fuente: La Colonia