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El Real de San Carlos


En 1761 cuando Pedro de Cevallos inicia el cuarto sitio militar a la Colonia del Sacramento, hecho que culminaría en octubre de 1762, se instala en este lugar al que llamó " Real de San Carlos ". La fundación del paraje se concreto en junio de 1761. Se le dio el nombre de Real por ser territorios del Rey y de "San Carlos" debido a que las tropas jesuíticas eran muy afectas a la religión católica, y en honor al Rey Carlos III de Borbón. Debido a la estratégica posición geográfica que este lugar mantenía, servia como punto de apoyo a la artillería, ya que los españoles sólo podían desembarcar allí, debido a la profundidad del río. En este paraje se mandó a construir un hospital militar y una iglesia. Las tropas españolas nunca emprendían una conquista sin tener consigo un Sacerdote, el cual cumplía roles de párroco, maestro de escuela, médico y enfermero cuando era necesario. Se supone que el hospital y el convento formaban un solo edificio, así como el cementerio que se ubicaba alrededor de la capilla. Cevallos, pensando que debía conservar el espíritu cristiano de los españoles, mandó a sus soldados e indios a construir una iglesia.

Utilizando barro, piedra y ladrillo de adobe, se alzó el templo que tenia como amplitud veintidós metros de largo por ocho de ancho y las paredes de ochenta centímetros de espesor. Para concluir, se utilizó la teja española apoyada en tirantes de madera dura y cañas tacuaras quinchadas unidas por correas de cuero. Se le llamó "Capilla de San Carlos" y luego "De San Benito". Fue inaugurada en 1761 y el primer bautismo allí realizado, data del 20 de agosto de este mismo año. San Benito de Palermo más conocido como El Santo Negro, nació en una aldea llamada San Filadelfo, perteneciente al Obispado de Messana, Sicilia, era hijo de padres moros pero que profesaban la religión católica.

El hábito de color marrón se debe a que era discípulo de San Francisco de Asís. No se sabe con precisión los orígenes de dicha imagen que aún hasta nuestros días corona el altar de la iglesia. Existen diversas teorías: una de ellas cuenta que una mañana de invierno los indios vieron flotar sobre las olas del Plata, un bulto que podría ser el mascaron de proa de una embarcación pero que en efecto, era la estatua del San Benito, que pudo haber sido el santo protector de la misma. Una segunda, es que una morena llamada Rita González, al donar los terrenos que limitan con la capilla propone que el santo patrono sea San Benito de Palermo, en honor a su raza, y que ella misma dona la imagen. Otra versión narra que de un tronco de árbol, los indios de las misiones dieron forma a dicha imagen, tallándola a mano. Le decían el santo de los milagros, tal como narran viejos documentos en épocas de sequías, la imagen era trasladada hasta la ciudad en una procesión organizada por el párroco como ritual de llamado a la lluvia, y cuentan también que en algunos casos se le llegaba a enterrar para alcanzar este fin.

Según consta en los archivos de la Dirección General de Catastro de la ciudad de Colonia, en una finca ubicada no muy lejos de la capilla, se encuentra el registro de un pequeño terreno de un metro por un metro, llamado "sepulcro de San Benito", propiedad de la iglesia parroquial, donde supuestamente pudo ser enterrado el santo. Muchos fueron los milagros que San Benito brindó a la población. Se cuenta también que fueron curados muchos enfermos luego de intervenir en la procesión por la lluvia. Muchos fueron los heridos de guerra que, encomendados al santo, superaron su incapacidad. En 1843 la escuadra de Oribe se apoderó de él, depositándolo en la iglesia del Rosario del Colla. El Comandante Anacleto Medina, ordenó el rescate del santo negro. Fue así, que colocándolo en una carreta tirada por bueyes y escoltado por la tropa, el santo milagroso emprendió su regreso a Colonia. Durante la Guerra Grande, la capilla fue despojada de todas las alhajas, ornamentos y vasos sagrados, que habían sido ofrendados por personas creyentes en señal de reconocimiento por las gracias concedidas. También las campanas fueron retiradas en el año 1848, época en que ejercía el mando el General Lucas Moreno. En 1905 los vecinos del lugar consiguieron recursos para reformarla, renovándose totalmente el techo y cambiando así la originalidad de su estilo.


Complejo Turístico Real de San Carlos

Corría el año 1908 cuando un capitalista argentino, Don Nicolás Mihanovich, solicita la concesión del Real de San Carlos con el fin de construir allí un complejo turístico o lugar de recreo para la explotación del turismo. La concesión le fue otorgada el 3 de junio de ese mismo año. Comprendía la construcción de una gran Plaza de Toros, un Frontón de pelota de mano, Hotel, Casino, Usina Eléctrica, y un Muelle para el atracadero de barcos con un balneario aprovechando las características del lugar. Se construyó así un muelle con dos brazos paralelos, con rieles por donde circulaban pequeños vagoncitos que transportaban a los pasajeros desde el muelle hasta la Plaza de Toros y el hotel, y por el otro brazo, el equipaje. Esta sociedad anónima había hecho un contrato con el gobierno por 25 años para explotar esta zona turística y a cambio debían abastecer de energía eléctrica a toda la ciudad. Pero el gobierno argentino puso un impuesto para las personas que viajaban a ciudades que tenían Casino. El Casino del Real de San Carlos, había empezado a funcionar luego de prohibidas las corridas de toros. Narra la historia que en este lugar estuvieron reunidas Alfonsina Storni, Gabriela Mistral y Juana de Ibarbourou, en lo que se llamó "el encuentro de las poetisas de América". Es decir que el complejo funciono hasta 1917 y fue devuelto al Estado antes del plazo pactado. El Frontón Euskaro, inaugurado en 1910, es la cancha más grande de Sudamérica contando con un largo de 64 metros por 21 de ancho. Es un frontón abierto que conserva su estilo original y fue restaurado en 1974 cuando Uruguay fue sede del Campeonato Mundial de Pelota Vasca, modalidad Cesta Punta, siendo España el ganador del original evento.


Plaza de Toros

Remontándose al año 1908, cuando comenzaba a alzarse la majestuosa Plaza de Toros, viejas crónicas nos permiten reconstruir su cálida e intimista historia. Amarillentos textos nos traen el embrujo de aquellas tardes de la primera década del siglo, imantadas por los trajes de luces y el paso de los gallardos toreros. Ricardo Torres (Bombita), su hermano Miguel Torres (Bombita Chico) y el Rejoneador Mogador de Cobas, todos de origen español, que asombraron al público con sus galas y sus pases en este nuevo espectáculo para el público uruguayo. La primera corrida fue el 9 de enero de 1910 y los toros fueron traídos de España. Vale la pena resaltar que este hecho fue presenciado también por público argentino, el que quedó totalmente exaltado por el esplendor del espectáculo. La fiesta taurina se realizó por segunda vez, un mes después, resultando ser uno de los acontecimientos de excepcional resonancia. Cuando accedemos a la monumental construcción deteriorada por el tiempo parece que cobrara alas la imaginación y volvieran a escucharse los tambores, cornetes y gritos entusiastas de la multitud. El redondel tiene un diámetro de cincuenta metros, rodeado de dos series de gradas y una fila de palcos, (con capacidad para ocho mil espectadores), y una galería de diecinueve metros de ancho; donde se encontraban la Capilla con la Virgen del Carmen, las salas de juego y el restaurante. Todo esto descansa sobre una gran armazón de hierro que fue traída de Inglaterra y tiene características similares a las estaciones ferroviarias inglesas. El bloque de hormigón utilizado fue fabricado con material de nuestra zona. La entrada principal, conducía directo por la escalera al Palco Oficial y debajo de este se ubicaba la Banda. La entrada opuesta era el acceso de los toros. Su estilo "morisco español", alcanzo su cumbre en la armonía de las proporciones y los espacios, pero el pasar de los años fue borrando una realidad que yace entre vestigios de yuyos y herrumbre. Donde la multitud de daba cita, hoy todo es historia y los fantasmas de las tardes de esplendor se encuentran en el inmenso anfiteatro rememorando esta gran fiesta taurina. En total las corridas fueron ocho, la ultima se realizó el 27 de marzo de 1910 cuando por decreto del gobierno de "José Batlle y Ordóñez" se prohíbe este sangriento espectáculo. Se dice también que fue escenario donde cantó Carlos Gardel. Casi un siglo después de su inauguración las gradas de la plaza conservan aun su espíritu transmitiendo por sucesivas generaciones de asombrados contempladores del pasado.

  Material cedido por:
Antiguo Sur City-Tour Històrico-Cultural
Alberto Tito Pintos
Historiador-Investigador Guia de Turísmo
Colonia del Sacramento - R. O. del Uruguay

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